La esfera pública es el espacio público, esta esfera no de propiedad del Estado y del Gobierno de turno como siempre hemos creído la mayoría esperando que sean estos dos entes con sus mejores intenciones lo que decidan qué era lo mejor para los habitantes de nuestro país y ello se ha venido dando tradicionalmente, aunado a la cultura del tutelaje tanto del Estado como de la Iglesia, que ha impedido durante muchos años la constitución de ciudadanos activos en su doble dimensión, tanto con el Estado para con la sociedad. Aparte de ello muchos intereses del Estado se vienen privatizando con intereses particulares que tienen gran influencia sobre él. La privatización del Estado no debe entenderse solo como la venta de propiedad pública a privados, sino como la ingerencia de intereses particulares en políticas del Estado.
Leonardo Alvritzer, brasileño, considera al respecto: Esta esfera expresa una relación crítico argumentativa con la política, más que una relación participativa directa. Esa relación crítico argumentativa, crea tensiones y conflictos entre la sociedad civil y el Estado, frente a atropellos de éste se forma una resistencia organizada, y esta organización se da también no necesariamente antagónica, sino por el hecho simple que el Estado no satisface las necesidades públicas de la sociedad, lo mismo que el mercado
Veamos el último sonado caso del Vicepresidente Chehade(hombre del gobierno), que cita a tres Generales de la Policía funcionarios públicos (al servicio de la sociedad) en forma particular, no oficial, para influenciar en un operativo policial de desalojo que va a favorecer a cierta empresa azucarera. ¿A quién sirve Chehade al país que lo eligió? ¿O a intereses particulares? Las evidencias hasta la fecha son claras, por lo que por el bien de la gobernabilidad del país y ´por las buenas intenciones que hasta ahora tiene este gobierno, Chehade debería renunciar a la Vicepresidencia y a la Comisión de Investigación a Alan García.
Una de las reformas del Estado que señalaba Sinesio López en el diario el Comercio del 17 de agosto del año en curso, decía “En general hay que desprivatizar el Estado porque hasta ahora [este] ha sido capturado desde los años 90 por entes y operadores privados… Es necesario que [el Estado] esté al servicio de todos”.
Y el caso mencionado es solo un ejemplo, dado que en la formación de políticas públicas también confluyen los intereses de grandes empresas y de las mismas agrupaciones políticas, porque sería demasiado llamarlos partidos políticos, por sus vistosos e impresentables congresistas que engalanan nuestra prensa en forma frecuente, corrientes que pueden influir en determinadas políticas para que éstas sean aplicadas, como también oponerse a ellas, o ser completamente indiferentes.
Solamente a través de organizaciones mediadoras ante el Estado en esa esfera pública, donde estemos representados los ciudadanos podremos equilibrar las influencias negativas de uno u otro sector que afecten al ciudadano.












