domingo, 12 de mayo de 2019

Ciudadanía decepcionada




De todo este último proceso judicial y político de delaciones y declaraciones de los implicados en Lava Jato va quedando claro que aquellos políticos que enarbolaron su antagonismo contra la dictadura y corrupción van apareciendo como depredadores del erario nacional. Es preciso anotar que no solo son los líderes o gobernantes de turno sino también parte de su entorno que aprovechó la caótica situación.

Creo que el caso más notorio es el de Alejandro Toledo, el hombre que encabezó la marcha de los cuatro suyos, hito histórico frente a un gobierno que había cooptado los poderes del Estado y parte de la sociedad, que se presentaba como omnímodo, autoritario y corrupto, que pretendía elegirse por tercera vez consecutiva, y lo hizo. Lo que posteriormente trajo como consecuencia el reconocimiento de su elección por su tercer período, antes de ser proclamado por el JNE, hecho que considero a la fecha lo más políticamente nauseabundo.

Toledo que encabezaba la repulsa de gran parte de la sociedad frente al continuismo de un régimen sin valores encausaba una esperanza de cambio, que pese a tener visos de cierta inconducta al negar a su hija y ser “auto secuestrado”, fue elegido presidente luego del régimen transitorio de Paniagua, quién en el corto tiempo que estuvo le dejo la “mesa servida” iniciándose una primavera democrática.
Poco duro esa  esperanza pues su actuación dejo mucho que desear y ahora sabemos que obtuvo dinero ilícito por 30 millones de soles.

Susana Villarán también se presentaba como una mejor alternativa para ser elegida como alcaldesa, lo cual lo logró. Su plataforma de gobierno era la participación ciudadana, inclusión social, reforma del trasporte, desarrollo cultural, entre otros. Desde un comienzo fue atacada permanentemente por provenir de las canteras de izquierda, su labor no estaba dentro del enfoque del cemento y obras, todo ello llevo a una propuesta de revocatoria, lo demás es historia conocida. Hoy ha reconocido la recepción del dinero.

Si sumamos a ello los casos de Ollanta y Kuczynski, cuyos gobiernos sintieron la adversidad del apro fujimorismo, también se hallaron comprendidos en aspectos dolosos pecuniarios.

Todo ello permite inferir y generalizar a los herederos del gobierno de los 90s que los que los combatieron resultaron ser peores que ellos.
Lo cual no es del todo cierto García gobernó dos períodos llenos de cuestionamientos y juicios de los cuales salía bien librado y Fujimorí durante su largo gobierno sistematizó la corrupción y cooptó los poderes y gran parte de la sociedad por lo que campeaba la impunidad.

Lo que deja un sabor amargo en la sociedad que se ha sentido defraudada y traicionada por supuestos gobernantes que iban a combatir la corrupción, y en el otro lado de la moneda los antagonistas se sienten satisfechos que ellos no han sido los únicos corruptos, luego sienten que su culpabilidad es “menor”.

martes, 23 de abril de 2019

¿POR QUÉ NO SE VAN?









En forma casi diaria la redes sociales suelen lamentarse de las acciones de los congresistas, ya sea por las tropelías que cometen, inconductas, corrupción, faltas contra la ética, improductividad, y tendríamos un largo etcétera de lo que viene sucediendo desde algunos años en el Congreso.
El clamor generalizado es que se deben ir, que no sirven, que son corruptos en su mayoría y además otros improperios a veces ofensivos y denigrantes. La culpa de su actuación no es propiamente de ellos sino de quienes los eligieron. ¿Qué pasó con el electorado?

Hay un columnista que solía tratar a la masa de votantes de “electarado” en diferentes medios de comunicación por las supuestas irracionalidades que efectuaban al ejercer su voto, según su apreciación estaban por doquier del país.
Resulta sorprendente que no se informen sobre sus antecedentes ya sea públicos como privados, ni mucho menos de su capacidad académica, es por ello por lo que luego viene el desencanto al tener congresistas elegidos que tienen procesos judiciales y otros cuya preparación académica es precaria y en algunos casos con falsificaciones.

¿Por qué no se interesa la gente por la política? Se sabe que tradicionalmente al 67% no le interesa y según GFK el 75% acude a las urnas sin informarse pese a los esfuerzos que puedan hacer algunos órganos como el Jurado Nacional de Elecciones con la campaña del “Voto Informado”, y otro gran sector recién decide su voto en la misma cola de votación.

El perfil del votante peruano nos lleva a la situación anterior, según estudio de Martín Tanaka, en un trabajo de investigación donde se consideró una muestra de 2000 personas, lo llevo a afirmar que vivimos en una democracia sin partidos, escribiendo un libro al respecto.

Indudablemente que dirán que es el tema educativo, la desconfianza hacia los políticos, la mala relación que tradicionalmente el Estado ha tenido con la sociedad y otros factores que sumados hacen que no haya mayor interés por el grueso de los electores por las figuras políticas y por la falta de institucionalidad.

Es preciso hacer notar que las sociedades cada vez mas se han ido globalizando y el autodisolverse del Congreso como algunos preconizan le harían un flaco favor a la democracia a los ojos del mundo, por lo que hay que aguantarlos no queda otra salida.

Últimamente vemos encuestas de personajes presidenciables que no forman parte de un partido político. Lo que institucionaliza la política es el partido, no el personaje que puede cambiar una vez que llega al poder como muchas veces ha pasado. ¿Y su plan de gobierno? Bien gracias.
No nos extrañe pues que mañana tengamos un Congreso peor del que tenemos ahora, mas aún que ya no va a haber reelección. La mayoría serán novatos en lides políticas con antiguos reciclados que no han estado en este último Congreso. Dios nos coja confesados.

lunes, 22 de abril de 2019

DIFICIL SITUACION EN LA SEMANA QUE PASÓ



Cuesta procesar un hecho trágico como el que ha ocurrido en estos días con el suicidio de Alan García. Quedé perplejo y consternado por lo que dejé de escribir en las redes sociales y solo como observador he leído comentarios y trascendidos que me han dejado más mudo que Castañeda.
Toda muerte merece respeto y consideración a sus familiares, sin embargo, la verborrea e incontinencia verbal y escrita me ha parecido surrealista, donde han aflorado los sentimientos mas oscuros, oportunistas y nefastos que tienen mis conciudadanos.
Nos hubiera gustado ver a García entre rejas, anhelo de una gran parte de la sociedad y mas aun los que fuimos testigos de su primer gobierno, por el cual quedó impune, el resto es conocido y no voy a abundar en estos momentos.  Todo hombre tiene sus luces y sombras, aunque éstas últimas predominaron mas un deceso es infortunado peor aún en las circunstancias que lo realizó.
Me resulta impresionante el uso político que se le ha dado durante sus funerales y que todavía se sigue explotando esa acción, pareciera como si fuera una obra montada, la carta que deja, el protagonismo que adquiere su menor hijo, los supuestos responsables de su muerte, las acusaciones contra el sistema judicial, la discusión sobre la naturaleza del hecho suicida, la falsedad de su muerte, el revolver que lucía poco antes y otras cosas mas que irán apareciendo para alimentar el morbo y también porque no decirlo poner sombras sobre la reforma judicial que avanza a paso de tortuga en el Congreso, lo mismo que la reforma política.
Sin reforma judicial la corrupción va a continuar, no nos merecemos los jueces y fiscales que tenemos, salvo excepciones. Tenemos un país donde la justicia no es igual para todos y donde hasta hace poco campeaba la impunidad, si queremos tener un “nosotros” como predicaba el difunto Portocarrero, por lo menos que sea la justicia quien nos haga sentir iguales como ciudadanos, con una nueva Justicia quizá veamos un nuevo amanecer para nuestro país, por lo menos hay esperanza.
Me siento mal de ver a mi país tan dividido y polarizado, los buenos y los malos, cuando hay muchos grises dentro de la política, y este es el marco que nos espera para celebrar el Bicentenario de la Independencia de nuestro país, que país vamos a dejar a nuestros nietos.
Espero y esperemos que estos días tan grises de nuestra vida política pasen , que bajen las aguas y volvamos a seguir construyendo el país, la república y la nación

sábado, 13 de abril de 2019

Las Organizaciones y sus Debates



Es sabido que nuestro país no se caracteriza necesariamente por sus debates y el intercambio de ideas, imponiéndose muchas veces criterios prejuzgados, menospreciando las ideas que algunos otros pudieran sostener. Ello no solamente lo vemos en el campo político sino también en las diversas organizaciones sociales, donde un grupo trata de imponer sus ideas.

Existen en las organizaciones un Consejo Directivo que es quien marca las pautas y políticas de la asociación, sin embargo, el asociado muchas veces olvida que por encima del consejo directivo se encuentra la Asamblea General, quién es por último quien va a aprobar o desaprobar las propuestas del Consejo Directivo.

Para llegar a este fin hay un proceso en base a un intercambio de ideas por parte de los asistentes denominado debate, unos a favor u otros en contra u otros pueden tener otras ideas que contribuyan al esclarecimiento de las ideas que se han propuesto.

El debate requiere de un moderador y un secretario que tome nota, el primero tiene que ser una persona que requiera ciertas aptitudes para dar una muestra de imparcialidad en la interacción de pareceres, así como dar la palabra a las personas que lo han solicitado, en el orden correspondiente; medir el tiempo de la intervención de acuerdo con las circunstancias, o fijar un tiempo para cada tema propuesto; evitar en lo posible las repreguntas para evitar diálogos prolongados y  lo mas importante, evitar al ponente que toque temas que no están en debate o en el nivel del mismo. Este es un punto difícil de lograr puesto que el moderador debe tener conocimiento de lo que se esta tratando y el hecho de impedir que el ponente siga exponiendo un tema no agendado puede ocasionar alguna fricción entre el moderador y los asistentes.

En una organización donde todos los asociados sienten que tienen el mismo valor no debería haber mayor problema, éste se podría dar en organizaciones donde algunos asociados consideran que tienen mayores prebendas que otros, ya sea por sus años, o logros anteriormente realizados. De suceder esta situación los asociados no seguirían participando ni aportarían ideas para el logro de los objetivos institucionales.

¿Por qué es importante el debate?

“Como ejercicio para el intelecto ya que sirve para desarrollar múltiples habilidades.

Para reforzar y mejorar la personalidad, en aspectos como la autoestima, seguridad, confianza, expresión verbal y corporal.

Eleva el criterio para tomar una decisión ya que enseña a exponer las ventajas y desventajas de un punto de vista.

Como medio para alcanzar la pluralización en cuanto a ideas.

Como medio informativo/expositivo ya que como espectador de un debate se puede llegar a clarificar mucho acerca del tema tratado o a debatir.”

En un sistema democrático como el que tenemos de acuerdo con nuestra Constitución pone por delante la defensa de la persona y el respeto de su dignidad. De ahí que en estos encuentros debe primar el reconocimiento y respecto de cada uno de sus integrantes.