Qué fácil es para los políticos hablar sobre el Estado de
Emergencia, y la sociedad y el pueblo que fácil lo aceptan.
Ante una ola ascendente delictiva en Lima, se propone un
Estado de Emergencia con la finalidad de imponer el orden público y combatir a
la delincuencia; la gente, en su mayoría cree que está bien, que se tomen medidas
urgentes, pero no se da cuenta que en una situación de esta naturaleza, en aras
de tener protección se desprotegen, toda vez que parte de sus derechos civiles
quedan suspendidos, tales como el libre tránsito, el reunirse, que puedan ingresar a
tu hogar sin orden judicial, el que puedan ser arrestados, lo que pudiera
acarrear arbitrariedades.
Una idea al respecto, en su obra “Sobre la Libertad”,
John Stuart Mill nos dice: “La única finalidad por la cual el poder puede, con
pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra
su voluntad, es evitar que se perjudique a los demás. Su propio bien, físico o
moral, no es justificación suficiente.”
Además es un estado de excepción, que se acude a él cuando la situación lo amerita, tal como lo señala la actual Constitución, se decretará el estado de emergencia :”…en caso de perturbación de la paz o
del orden interno, de catástrofe o de graves ,que afecten la vida
de la Nación…”. ¿Se condice esta norma con lo que viene sucediendo en la ciudad?
Por otro lado hay una falsa percepción de combatir lo que
se enfrenta con cierto facilismo, porque la medida es temporal, y en la medida
que la medida termine, se volverá probablemente al problema similar como fue al
inicio. Y en el caso propio de la ola delictiva, el Estado encubre su
incapacidad para resolverlo, ya sea por un mejor desempeño de la PNP, fruto de
la falta de equipamiento o deficiente preparación o la ausencia de una mejor
articulación del poder judicial con la misma.
Cómo es que tan fácilmente gran parte de la ciudadanía permite que
parte sus derechos ciudadanos sean dejados de lado por una mayor seguridad;
siempre he sostenido que los derechos civiles en nuestro país fueron dádivas
traspuestas a través de constituciones de otros países, cuyos pobladores si
lucharon por esas libertades durante años, como los ingleses, franceses y
norteamericanos entre otros.
