sábado, 4 de junio de 2016

¿Estado de Emergencia?


Qué fácil es para los políticos hablar sobre el Estado de Emergencia, y la sociedad y el pueblo  que fácil lo aceptan.

Ante una ola ascendente delictiva en Lima, se propone un Estado de Emergencia con la finalidad de imponer el orden público y combatir a la delincuencia; la gente, en su mayoría cree que está bien, que se tomen medidas urgentes, pero no se da cuenta que en una situación de esta naturaleza, en aras de tener protección se desprotegen, toda vez que parte de sus derechos civiles quedan suspendidos, tales como el libre tránsito, el reunirse, que puedan ingresar a tu hogar sin orden judicial, el que puedan ser arrestados, lo que pudiera acarrear arbitrariedades.

Una idea al respecto, en su obra “Sobre la Libertad”, John Stuart Mill nos dice: “La única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que se perjudique a los demás. Su propio bien, físico o moral, no es justificación suficiente.”

Además es un estado de excepción, que se acude a él cuando la situación lo amerita, tal como lo señala la actual Constitución, se decretará el estado de emergencia :”…en caso de perturbación de la paz o del orden interno, de catástrofe o de graves ,que afecten la vida de la Nación…”. ¿Se condice esta norma con lo que viene sucediendo en la ciudad?

Por otro lado hay una falsa percepción de combatir lo que se enfrenta con cierto facilismo, porque la medida es temporal, y en la medida que la medida termine, se volverá probablemente al problema similar como fue al inicio. Y en el caso propio de la ola delictiva, el Estado encubre su incapacidad para resolverlo, ya sea por un mejor desempeño de la PNP, fruto de la falta de equipamiento o deficiente preparación o la ausencia de una mejor articulación del poder judicial con la misma.


Cómo es que tan fácilmente gran parte de la ciudadanía permite que parte sus derechos ciudadanos sean dejados de lado por una mayor seguridad; siempre he sostenido que los derechos civiles en nuestro país fueron dádivas traspuestas a través de constituciones de otros países, cuyos pobladores si lucharon por esas libertades durante años, como los ingleses, franceses y norteamericanos entre otros.