Los medios tanto televisivos, radiales y periodísticos suelen decir que las elecciones constituyen una fiesta cívica, lo que así debería ser, sin embargo…....
A diferencia del post del 8 de Octubre de 2010, donde narraba mi experiencia como personero en las elecciones municipales, esta vez me correspondió ser secretario de una mesa. La preparación a cargo de la ONPE fue buena, donde no quedaron dudas aparentemente sobre el desarrollo del evento.
Para comenzar los miembros de mesa son citados a las 7.30 am, algunos muy puntuales estaban en sus mesas, no muy usual, pero ahí estaban; en mi mesa faltaba una persona titular, había un suplente, el que no tuvo mayor reparo en quedarse si no llegaba el tercer miembro titular, el cual llegó a las 8.10 am, es el momento que recién se solicita la ruma de formularios al delegado de la ONPE. Entonces, ¿para que citan a votar a partir de las 8 a.m. a los ciudadanos?, si el tiempo mínimo para comprobar todos los documentos e instalar la mesa es de una hora aproximadamente, experiencia ya vivida en el proceso anterior. Como es de suponer ya había personas que habían llegado a las 8 am para disponerse a votar, y las mesas en el mejor de los casos comenzaron a funcionar a partir de las 9 am, con el consiguiente malestar de los que llegan temprano.
Si en la anterior oportunidad vi lo enardecida que estaban las personas porque algunas mesas se demoraban en instalarse, esta vez me quedé atónito con la maledicencia, inconformidad, insolencia con que vienen a votar algunos. Reclamos airados de toda índole, lentitud en la instalación de la mesa, lentitud en votar de personas mayores, que demoraban en la cámara secreta, reclamaban que los apurásemos, personas que no querían manchar su dedo con tinte indeleble, hacían casi un escándalo, que eso ya no estaba permitido, otras entraban con violencia que arrancaban la cedula del presidente de la mano porque estaban apurados y un gran sector se quejaba por la preferencia que se da a las personas con discapacidad. ¿Dónde está entonces la fiesta cívica? si un grueso sector de los votantes vienen malhumorados, obligados, irrespetuosos; pensé cándidamente en ver en un concurrente algún gesto de reconocimiento por una labor de 15 horas seguidas de los miembros de mesa, si lo hubieron fueron las excepciones.
Hay varios tipos de votantes, tanto para varones como para damas, el “ilustrado”, que sabe lo que tiene que hacer y muestra su enojo cuando se le van dando las indicaciones para la votación, el “apurado” que hace todo tan rápido que se olvida su DNI, el “primerizo”, que realmente no lo es, pero para esa persona, votar es como si lo hiciera la primera vez; el “conchudo”, que va con el nieto prestado para no hacer cola y pase en forma preferencial; esta vez fue una pareja que votaban en la misma mesa; o el que va con bastón haciendo que cojea; el “extranjero”, que se molesta cuando se pronuncia mal su apellido; el “renegón” que no quiere que le manchen el dedo con tinta indeleble y podría seguir enumerando otros.
Posiblemente no haya tenido buena suerte, pero esa ha sido mi percepción, espero que otros ciudadanos si hayan disfrutado de la “fiesta cívica”.

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