lunes, 31 de enero de 2011

Candidatos y Partidos

Pensábamos que iban a ser pocos los candidatos, tenemos 11, un poco menos que las elecciones generales pasadas, que eran 20.  En un post anterior  mencionaba que era significativa la unión de partidos que formen coaliciones para que el voto no se desperdigue, frente a la voz de un número significante de opositores a esta medida en los medios de comunicación.
¿A qué se debe que haya tantos candidatos que aspiren al sillón presidencial? En otros países son mucho menos.
Casi todos sabemos que muchos de ellos no tienen la mínima posibilidad, sin embargo se presentan como partidos políticos organizados, caben algunas preguntas que supuestamente debieran cumplir como partidos políticos
¿Tienen las suficientes firmas que lo acrediten como partido?
¿Tienen  los comités del partido necesarios  a nivel nacional? La Ley de Partidos Políticos, dice que los deben tener en el tercio de las provincias, ubicadas en al menos dos terceras partes de los departamentos.
¿Tienen ideario, plan de gobierno y programa de gobierno que nos digan que es lo que van a hacer en caso salgan elegidos?
¿Son confiables, tienen antecedentes penales?
¿Está bien seleccionado el 1er vicepresidente, dado que puede suceder al Presidente, en caso de vacancia del puesto?
¿Qué anima a los candidatos sin posibilidades a presentarse?, sabiendo que el entorno político no les es favorable y en algunos casos hay unos ilustres desconocidos, por quienes votará probablemente su entorno más cercano
¿Quién los financia ó de donde obtienen los recursos económicos?
¿Funciona la democracia interna dentro de estos partidos? O son denominados a dedo y son casi siempre los mismos que se presentan
¿Son sus listas parlamentarias consistentes con la direccionalidad y propuestas del partido?
No es mi intención parcializarme en esta ocasión con algún candidato, pero si me llama la atención que uno de ellos menciona en un spot radial, que ‘’el Perú anda bien’’ y que cuando escojas un candidato ‘’mira quien tiene experiencia en hacer obras concretas’’. La primera afirmación no es necesariamente cierta, toda vez que subsiste un 34.8% (INEI) de pobreza y eso no es para sentirnos bien, la corrupción y el narcotráfico cada vez más aumentan y la justicia no sigue siendo igual para todos, entre otros percibimientos y realidades. Y con respecto a la segunda, todos conocemos de mandatarios y autoridades que hacen muchas obras, que le permiten obtener recursos económicos ilegales, y  que no tienen cultura democrática, donde no funciona la participación ciudadana, la consulta popular, la búsqueda de proporcionar igualdad de oportunidades a los menos favorecidos.
De nada vale que el país crezca económicamente si el desarrollo humano de sus integrantes no se da en la misma dimensión y no se propugne el incremento de la libertad (Amartya Sen).

domingo, 23 de enero de 2011

¿Y qué fue de la regionalización?. ¿En la congeladora?

Vuelvo a publicar este post de enero 2011, que desgraciadamente mantiene vigencia y no se toma al toro por las astas. Dirigido a los mas jóvenes y aquellos que no le dieron la debida importancia en su oportunidad. Los violentos hechos actuales  de nuestro país nos recuerda este problema pendiente de resolver o por lo menos acercarnos a una mejor distribución de la riqueza del país.
La gran promesa y alternativa de ser un país con una mejor ocupación territorial, con una descentralización del poder, tanto en el aspecto administrativo, político y económico. De conformar espacios geoeconómicos, mediante la fusión de dos ó más departamentos, capaces de crear desarrollo y competitividad productiva. ¿En qué quedó?
Como recordarán la Ley de Bases de la Descentralización se dio con gran auspicio en el año 2002, basada en la Reforma de la Constitución del Capítulo XIV, documento que a su vez permitió dar lugar a la Ley Orgánica de las Regiones y la Ley Orgánica de las Municipalidades. Existía una dependencia, el Consejo Nacional de Descentralización, que mal que bien, era el ente rector de un proceso que emitía planes y programas para el cumplimiento del mismo, donde se señalaban metas de transferencia de competencias, planes de capacitación, acreditación, etc.   Con el gobierno actual se desactivó este Consejo y pasó a formarse una Secretaría de Descentralización dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros, de la cual muy poco o casi nada hemos escuchado o leído en algún medio periodístico.
Inicialmente la consulta nacional para la creación de regiones debió darse en el segundo semestre del año 2004,  pero como percibieron que era prematuro, la consulta la pasaron para el año  2005. La regionalización fracasó y seguimos llamando regiones impropiamente a los departamentos. Teóricamente esta consulta debería realizarse nuevamente el 2009 y el 2013, la primera no se ha realizado, posponiéndose indefinidamente, formulándose una nueva alternativa de crear una región piloto. ¿Alguien ha escuchado de la región piloto?
¿Por qué fracasa la consulta popular por la regionalización?
  • Por falta de información y difusión entre los pobladores de las zonas por integrarse.
  • Por el apetito de políticos inescrupulosos, que perdían su autoridad al ser subsumidos por otra.
  • Por el afán de la oposición al gobierno de turno de mantener sus líderes en las presidencias de región y mantener poder político.
  • Por egoísmos y querencias departamentales de querer mantener su departamento como tal.
  • Por no compartir el canon y regalías mineras con otros departamentos que se uniesen a él.
¿Los partidos políticos que se presentan para estas elecciones estarán desempolvando nuevamente el tema de una descentralización efectiva?
¿Nos interesa a los ciudadanos un país distribuido mas equitativamente donde las regiones generen riqueza y sean capaces de auto financiarse?

sábado, 15 de enero de 2011

La neutralidad de los funcionarios públicos

Un funcionario público, según Max Weber debe ser neutral en su comportamiento y su servicio a la sociedad, es decir no debería tomar partido o favorecer a una determinada persona o un grupo de ellas en función a un interés personal. Los funcionarios públicos se deben al Estado como servidores públicos, no obstante de haber llegado en algunos de estos casos como parte de un gobierno que ganó las elecciones, de hecho eso no le da patente de corso para que pudiera abogar por el partido de su simpatía y favorecer públicamente a algún partidario o alguien de su entorno.
Con ello no quiero decir que los funcionarios no puedan hacer vida política, sí lo pueden hacer, pero fuera de sus horas de labores y sin que sea una acción pública que iría en desmedro de otros partidos y también de los ciudadanos que a través de sus impuestos son los que pagan a estos funcionarios.
Thomas Hoobes, filósofo inglés, uno de los iniciadores del concepto del Estado en el siglo  XVII propuso que entre los habitantes de una región  existiera una autoridad por encima de ellos que pudiera garantizar su convivencia, que arbitre sus diferendos bajo una posición neutral, ellos le entregaban parte de su libertad a este ´´monstruo’’ que le denominaba Leviatán , materializándolo a través de un manual sobre la naturaleza humana y como se organiza la sociedad, una especie de contrato social.
A fines del siglo XX, Douglass North habla sobre la importancia de las instituciones en una nación, a través de reglas de juego formales e informales que permiten la participación ó no de los agentes económicos en el desarrollo del país, para lo cual también se requiere la neutralidad de ese gran árbitro que es el Estado y sus funcionarios, a fín  que dichas reglas tengan valor y puedan ser respetadas.
Hoy en plena campaña electoral por las nuevas elecciones generales que se avecinan, los ciudadanos deberíamos estar atentos frente a posibles trasgresiones relacionadas de esta falta de neutralidad por parte de los funcionarios públicos, que muchas veces lo hacen por desconocimiento o por la fuerza de la mala costumbre, trayendo consigo que se vulnere uno de los principios de la administración pública con el consiguiente gasto de recursos pertenecientes a la comunidad
 Cada vez hay una mayor interacción entre el Estado y la sociedad, la cual es muy sensible frente a las acciones de sus representantes, tal como señala Ives Deloye: ‘’El Estado no es simplemente una estructura burocrática, sólidamente institucionalizada y ocupada por funcionarios al margen de influencias particulares; el Estado es también un espacio de acción y competencia permeable a los conflictos de valores y normas que atraviesan la sociedad’’.