Antigua expresión católica que nos indica un manifiesto miedo frente a las consecuencias de un acto. Adagio que infiero de la última encuesta televisiva que efectuó un canal de televisión el domingo último a 35 nuevos congresistas, donde una reportera los sometió a preguntas de fácil comprensión y conocimiento, donde salvo dos de ellos, los demás pusieron en evidencia su desconocimiento de personajes hartamente conocidos de nuestra historia , como Grau, San Martín, Cáceres; fechas conmemorativas, como la Independencia del Perú , Batalla de Angamos, y capitales de algunos Departamentos, como Junín, Huancavelica, Amazonas, todo ello era completamente desconocido por los susodichos congresistas; tampoco conocían los nombres de los ministros actuales ni el precio de algunos artículos de subsistencia diaria, lo cual me daba vergüenza ajena.
El hecho que no se le exija algún nivel académico para ingresar al Congreso Nacional, pase, en aras de nuestra incipiente democracia, pero de ahí a exponer una ignorancia supina sobre temas que un alumno de 5º de primaria lo puede resolver, nos lleva a pensar la poca calidad que podría tener este nuevo Congreso. ¿Con que criterio y razonamiento estos padres de la patria pueden llevar a cabo iniciativas que se traduzcan en leyes o discernir que demandas de la población son prioritarias y que requieren ser atendidos? ¿Cómo van a contribuir al proceso político del país?.
¿Por qué han sido seleccionados por los partidos? Y en base a qué?
Son preguntas de las cuales no vamos a tener respuestas pero si sus consecuencias, que se van a traducir en la calidad de leyes que se elaboren, su participación en las diferentes comisiones del Congreso, su labor de fiscalización; y en el proceso político en general. ¿Qué podemos esperar de estas personas que desconocen la realidad nacional? ¿Cómo van a fiscalizar algo de lo cual desconocen?
¿Es que el Congreso es un lugar de aprendizaje, donde no haya representantes con capacidad política y negociadora, con conocimiento de técnicas legislativas, con conocimiento del Estado y su dinámica?
No podemos dejar de señalar que este resultado es consecuencia de la mala educación que existe en el país y en la debilidad de los partidos políticos y sus cuadros, que no son cuadros de formación y trajinar político, son advenedizos, que en su mayor parte buscan la oportunidad de su vida de tener una figuración en el ámbito político, pero que en la mayoría de los casos no lo merecen.
Las columnas periodísticas por lo general mencionan lo bajo que ha llegado el Congreso y también hacen la pregunta, ¿llegaremos más bajo?
Queremos eficiencia y eficacia en la gestión pública del Estado, creo que se debería comenzar por el propio Congreso

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