miércoles, 28 de septiembre de 2011

Crimen en las Tribunas

Tomado del Diario La República

Uno de los últimos sucesos más dramáticos acaecidos en nuestra ciudad es el asesinato de un hincha de un equipo capitalino, realizado por una horda de vándalos, que no tuvieron ningún reparo en atacarlo y quitarle la vida. Este hecho marca un hito más a la ausencia de la seguridad en la ciudadana, que no se siente protegida. El Estado cuenta con los medios para hacerlo, y así dispone el artículo 44º de la Constitución, considera que dentro los deberes primordiales del Estado es el de proteger a la población de las amenazas contra su seguridad. Por otro lado en el primer objetivo del Acuerdo Nacional, en el numeral 1.4, se establece: Preservar el orden público y la seguridad ciudadana, garantizando que la expresión de nuestras diferencias no afecte la tranquilidad, justicia, integridad, libertad de las personas y el respeto a la propiedad pública y privada. Frente a estas declaraciones el Estado no está cumpliendo con proteger la vida humana, al cundir la violencia en diferentes partes de la ciudad.
Tal como manifesté en un post anterior del 01 de Junio, tenemos una sociedad donde se privilegia la violencia frente al cultivo del dialogo y debate; por muchos años la violencia en nuestra vida republicana ha sido gravitante, no solamente en la capital también en el interior, y esto es algo propio de nuestra sociedad, es tema cultural y como dirían los sociólogos son de carácter estructural, por las señales que recibimos a diario por los diferentes medios de comunicación
Muchas medidas se pronuncian al respecto para amenguar esta vorágine, pero en concreto los resultados son débiles e inocuos, algo reiterativo que se dice siempre es que no se cumplen las leyes ni las ordenanzas, hay mucha precariedad en su cumplimiento, somos un país que tradicionalmente tratamos de sacarle la vuelta a la normatividad, herencia colonial como muchas otras
Este tema de la violencia, está íntimamente ligado con la falta de tolerancia, reconocer al que no opina necesariamente igual que uno, desprendernos del hecho que somos los únicos que tenemos la razón y la verdad. Uno de los grandes inicios de esta práctica fue la tolerancia religiosa en el mundo y luego se ha extendido a otros campos de la persona humana, la discriminación,  las ideas políticas, y en el caso del presente comentario, las simpatías deportivas.
Como específica el reconocido filosofo peruano Miguel Giusti : “La tolerancia reposa, pues, sobre la conciencia de la falibilidad de la razón humana y sobre el derecho que debería reconocérsele a todo individuo, a toda conciencia, a equivocarse.”
Un aspecto que quizá no es novedoso, por lo menos para mí, es que antes asociábamos a las barras bravas y demás desadaptados de la sociedad con los niveles sociales más bajos, jóvenes sin trabajo que forman pandillas para encontrar algún tipo de reconocimiento que no encuentran en la sociedad , pues estos últimos asesinos de otro hincha, son gente “de bien” (sic) como se expresó un comentarista televisivo , ese calificativo supongo que lo dio por el hecho de ser personas de clase media de familias acomodadas y que gerencian negocios. Considero a este tipo de personas peor que las primeras, porque al hecho criminal se suma el dinero y poder que pudiera influenciar en la justicia que los debe condenar.
Como ciudadanos sólo nos queda esperar que las autoridades tomen cartas en el asunto, para que no se repitan estos hechos, leo y escucho algunas soluciones, lo importante es que se cumplan. Y esperemos que también actúen en forma rápida la condena de los culpables y que no quede en un caso más anecdótico, sin que purguen condena, o si lo hacen, salen al poco tiempo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Los Invisibles


Aunque un poco retrasado en relación al evento que menciono, la computadora a veces juega malas pasadas. Siempre las buenas ideas hay que tomarlas y que mejor que este afiche publicado por el Instituto de Democracia y  de Derechos Humanos de la PUCP, cuyo título es “Los Invisibles”, en alusión a un evento que tuvieron del 12 al 16 de Setiembre.
 En todas las sociedades hay “invisibles”, en el extranjero, son por lo general los indocumentados, que todos saben que existen, pero como son fuente de trabajo, en la mayoría de los casos para trabajos menores, que no requieren mucha destreza y que los oriundos no desean hacerlos. Son “invisibles” en la medida que no hagan olas, cumplan las leyes y se adecuen a la forma de vida del país donde están trabajando. Pero cuando cometen alguna falta o delito se hacen visibles y por lo general son deportados
En nuestro país los invisibles abundan tanto que ya no son tan invisibles, pero lo son en la medida que existen en la problemática diaria del país, o por lo menos no se ve una solución de visibilizarlos por lo menos a mediano plazo. Tales son los personajes que aparecen en la parte superior, la clásica empleada doméstica, el minusválido que combatió a los subversivos y que no es atendido en sus demandas, le ofrecieron, casa, pensión, tratamiento médico, etc., etc., la persona de la tercera edad con dificultades motrices, la vendedora ambulante que sale a la calle con sus críos, los gays, el preso encarcelado y aún no condenado, los indígenas de la selva y sierra que son ninguneados y los niños que venden golosinas y hacen acrobacias en las intersecciones vehiculares.  A todos ellos los invisibilizamos, los vemos físicamente, pero no los sentimos, porque no es nuestro problema, suficiente con los que tenemos  y los políticos muy poco o casi nada se ocupan de ellos, porque son minorías, no dan votos. Pareciera que va a pasar todavía mucha agua bajo el puente para visibilizar sus problemas, su falta de atención, su hándicap frente al resto de la sociedad, ya que por lo general sufren de indiferencia, incomprensión, aislamiento y muchas veces repulsa por parte del establishment.
Solo por citar algunos casos, se ha  publicado últimamente es que solo el 4% de los minusválidos tienen atención de salud formal, de los presos solo están condenados el 30% aproximadamente, el resto espera sentencia
Esperemos que con la nueva política de inclusión social iniciada por este gobierno, podamos visibilizar y dar solución por lo menos en parte a los diferentes problemas y vicisitudes que agobian a este sector de nuestra sociedad y no es problema solo del gobierno sino también de la sociedad como un tema de cultura cívica, en la dimensión de solidaridad de ser ciudadano .  

domingo, 4 de septiembre de 2011

Seguridad Ciudadana?

La seguridad ciudadana es uno de los puntos más álgidos y el más urgente, de los que tiene que enfrentar este nuevo gobierno. En torno a este problema nacional se hablan de muchas recetas y posibles soluciones para combatir la delincuencia, el crimen organizado y el narcotráfico; gente con mucha experiencia y recorrido se han expresado en diferentes medios de comunicación.
El mismo Presidente conocedor de la importancia de este problema, ha asumido directamente el liderazgo del Consejo de Seguridad Ciudadana y ha establecido políticas que le den un nuevo rostro a los grandes problemas que existen en un plazo de 180 días, que los ciudadanos esperamos que así sea
Un tema poco puesto en debate es la descentralización de la PNP, que podría ser en forma gradual. La propuesta sería que la PNP continúe con su función a nivel nacional, con delegaciones en los departamentos y regiones. Debería constituirse una Policía Metropolitana que dependa de las ciudades más desarrolladas, como Lima, Trujillo, Chiclayo, Arequipa, para comenzar y más adelante en función a recursos que tengan otras ciudades, deberían replicarse. Quién mejor que las autoridades mencionadas para conocer directamente los problemas de seguridad que hay en su circunscripción y hacer las correcciones que sean necesarias en forma inmediata
Por otro lado debería crearse una Policía Regional, en forma progresiva , de acuerdo a los recursos que vayan teniendo las regiones, decisión que fortalecería la descentralización en el país, que siendo un de las pocas políticas de estado, está paralizada. Las funciones de esta policía deberían ser marcadamente diferentes a los de la Policía Nacional, de manera tal que no haya conflicto  entre ellas y existan dos ámbitos para combatir los flagelos de la seguridad ciudadana.
Dentro de la PNP debería escogerse a las personas con más aptitudes para que se dediquen a la investigación criminal y laboratorios científicos, tanto en el nivel subalterno como en el nivel oficial; personal que haría su carrera en esta área y tendríamos profesionales altamente calificados, con Maestrías y Doctorados propios de su especialidad.
Completando el cuadro, se debería refundar la Policía Republicana, quizás con otro nombre, con funciones específicas que no interfieran con la Policía Nacional. Esta policía dependería también del Ministerio del Interior, cuya función sería en el ámbito nacional, desconcentrada donde sea realmente de necesidad su uso.
Considero que  para cumplir mejor su función la Policía Nacional y sus similares metropolitanas y regionales, no deberían ser militarizadas, esto hecho los mantiene alejados de la población y sociedad; el nombre de Guardia Civil graficaba mejor las funciones de este importante cuerpo, lamentablemente con el trascurrir de los años el cuerpo policial siempre ha tendido a emular los procedimientos, cursos, grados y mecanismos del Ejército. Y cuál es el resultado, frente a la seguridad ciudadana? Ustedes lo saben.
Para terminar la policía de salvataje, debería ser asumida por los gobiernos locales y la policía forestal  por los gobiernos regionales. Todo lo sugerido no es nada nuevo, existe en otras partes del mundo, es cuestión de implementarlo gradualmente.
Por cierto, que existen otros actores tan o más importantes que la Policía Nacional en la Seguridad Ciudadana, estos son: el Poder Judicial y el Ministerio Público, que como todos sabemos sufren de serias falencias, particularmente el primero de los nombrados.