domingo, 21 de noviembre de 2010

Thorne y los ascensos

Tratando de hacer una simplificación, cuyo contenido es más complejo, las relaciones civiles militares son las interacciones de los militares particularmente con las autoridades civiles dentro de la estructura de poder que existe en el país; y uno de los puntos más cruciales, sino el más, es el nivel de autonomía que deben tener las FFAA para lograr eficacia y eficiencia en el cumplimiento de sus misiones asignadas. Este nivel adecuado es una construcción, no es una imposición, que se va logrando entre civiles y militares, basados en la confianza, la cultura política y la coyuntura del momento, más aún en un proceso de transición democrática hacia una consolidación de la misma.
La Constitución señala que el Presidente es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, así como que éstas están subordinadas al poder constitucional; la subordinación es un reconocimiento al poder surgido de la elección mayoritaria por los votantes y de ahí que surge el control democrático de las FFAA por el gobierno de turno.
Lo sostenido el día sábado 20 por el Ministro Thorne en el diario El Comercio, es un típico caso de relaciones civiles militares no adecuadas. Esta en lo cierto cuando dice que "hay una propuesta y el presidente decide" y después "lo que no va a ver nunca es sometimiento de la sociedad civil a la militar" (??). Bajo el entendimiento que sus comentarios se basan sobre el impasse de un ascenso en la Marina, puedo mencionar lo siguiente. Efectivamente el Presidente decide, en principio sobre el cuadro que presenta el Instituto, y dentro de las posibilidades de los candidatos de acuerdo al marco establecido; el Presidente no debería ascender a alguien fuera del cuadro o que este alguien pudiera perjudicar a otros postulantes, y por consecuencia al Instituto. Ello es parte de la autonomía aludida en líneas arriba
Por otro lado no se trata en ningún caso de algún "sometimiento" (por la forma como lo expresa), ni de los civiles a los militares, ni de éstos a los civiles. Es clara la Constitución en el sentido de la subordinación de la Fuerza Armada al poder político, que no es necesariamente sometimiento como lo expresa Thorne, no debe haber un afán instrumental en este control, sino que es un control propio de la democracia; de no ser así los conductores civiles podrían ser  tiranos y dictadores, entonces ya no tendríamos una conducción democrática, sino conducción dictadora de la FFAA.

Estos desentendimientos crean fisuras en las relaciones civiles militares, las deterioran y abren mas las brechas ya existentes, sin tomar en cuenta que estas relaciones son importantes para nuestra seguridad, Huntington así lo menciona:

Las relaciones cívico – militares constituyen un aspecto de la política de seguridad nacional. La meta de la política de seguridad nacional es reforzar la seguridad de las instituciones sociales, económicas y políticas de la nación contra amenazas que surjan de otros Estados independientes

Para terminar, el Ministro Thorne incurre en un error garrafal al oponer la sociedad civil a la militar, ya que ésta no existe como tal, sino que es parte del sistema político.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Individuación e Individualismo

Hace poco discutía y le argumentaba a un colega sobre la necesidad de ser individuo para ser ciudadano, a lo que él me retrucaba que eso era individualismo, no ser solidario, ser egoísta, no ser camarada, fijarse sólo en sus propios intereses, y bueno como todos sabemos que esas características no son bien vistas por la sociedad; y efectivamente estaba en lo cierto mi amigo, ello es individualismo y claro, no desearíamos tener ciudadanos con esas características. Pero, mi discurso no iba en esa dirección, sino sobre la individuación (pensé que era un neologismo, pero no lo es, ver DRAE) de la persona, es decir reconocerse como individuo autónomo, capaz de reflexionar, interpretar y tomar acciones libremente dentro del proceso político, que es lo que en alguna forma configura la modernidad política, tal como nos señala Weber.

He asistido a algunas veces a reuniones de discusión política, donde se han tratado temas espinosos relacionados con los problemas que tiene el país, y uno de los mayores obstáculos en las discusiones, son las diferentes acepciones que les damos a los términos políticos que solemos emplear en función al sesgo profesional, ideología, nuestras vivencias y valores, como diría la promo del CAEN cada uno tiene su weltanschauung, es decir su propia cosmovisión; nuestra sociedad requiere de un lenguaje común, que permita tender puentes entre los diferentes grupos antagónicos que buscan hacer prevalecer sus ideas y sus valores , todo ello lógicamente bajo un marco democrático, donde la tolerancia, el debate, el tomar en cuenta a la otra persona, el no descalificar, constituyen valores en una democracia efectiva y no solamente formal.

Deberíamos disponer en lo posible de un lenguaje de cultura política que subraye el papel integrador de la política y no distancie a las personas de la política absoluta, a decir de Pérez Díaz; que acorte distancias entre personas que creen estar en la otra berma de la orilla, que es diferente a tener que coincidir necesariamente.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Asociatividad y Confianza

La falta de asociatividad es uno de los mayores males que tenemos en nuestra sociedad, no permite unir esfuerzos para lograr beneficios mutuos. David Hume a través de una anécdota pastoril, refleja el dilema esencial,
Tus cultivos están maduros hoy y los míos lo estarán mañana. Beneficia a los dos que yo te apoye hoy y tu me apoyes mañana, pero como no nos tenemos afecto y confianza, si yo te apoyo hoy es probable que mañana tú no lo hagas por mí; mejor trabaja tu solo, de igual manera me tratarás. Las estaciones pasan, y ambos perderemos nuestras cosechas.
Esta actuación basada en el dilema de la acción colectiva es frecuente en nuestro país, fundamentalmente por la falta de confianza; de acuerdo a la Encuesta Mundial de Valores somos uno de los países mas desconfiados del mundo, y esta desconfianza no es solamente con el vecino, es también con los gobernantes y toda clase de autoridades.Esta desconfianza esta alimentada también por la desigualdad, últimamente Javier Iguiñiz ha encontrado una correlación entre ambas, a mayor desigualdad mayor desconfianza.
Este cancer penetrado en nuestra sociedad no permite articular confeccionistas de Gamarra para ofrecer mejores productos, en cantidades mayores capaces de ser exportables, no permite fomentar pocos partidos políticos que sean institucionalmente fuertes y no ser simples etiquetas que aparecen cuando hay elecciones, en general no permite la conformación de asociaciones serias para dejar de ser informales, como los pequeños mineros, las empresas de trasportes, los taxistas ahora puestos a la palestra, que inundan las principales ciudades del país, contaminan y dificultan cada vez más el tránsito.
También dentro de esta visión están las asociaciones vecinales, donde la gente mayormente no participa ni colabora; para que lo voy a hacer si hay otro que lo hace?, total yo salgo beneficiado, esta es la persona que en economía se le denomina el polizonte o free rider. Y eso lo vemos en los edificios, una persona no paga la cuota, igual va a tener los servicios comunes
Putnam y North, han efectuado estudios al respecto donde han encontrado que los países o ciudades donde hay un mayor grado de confianza y asociatividad son los más prósperos, porque en esos lugares se han formado circulos virtuosos y en los otros círculos viciosos, que estancan la sociedad y no permiten fomentar el asociacionismo y la acción colectiva para que esta sociedad sea mas virtuosa y eficiente.