viernes, 29 de julio de 2011

Nuevo gobierno, nuevas esperanzas


Así como cada inicio de un nuevo año marca la iniciación de una nueva etapa en nuestras vidas, o por lo menos lo creemos así. Un nuevo gobierno marca nuevas esperanzas sobre la promesa incumplida de tener un país donde todos seamos iguales ante la ley, que todos tengan la misma posibilidad de educarse, de tener una vivienda digna, de disfrutar de una niñez protegida y nutrida, de velar por los ancianos; donde las diferencias sean menores tanto social como económicas. Esta promesa fue concebida en la primera Constitución de 1823, y los diferentes gobiernos no han tenido la capacidad de cumplirla, unos mas y otros menos, el asunto es que todavía somos una sociedad muy fragmentada y la unión tan deseada en dicha Constitución todavía constituye una quimera.
De nada vale un crecimiento económico cuando no crece el desarrollo humano, igualmente no tiene valor, si ese crecimiento es sólo para un sector de la sociedad y gran parte de ella no siente los efectos positivos  del boom económico, hacia ese sector  marginado es donde tirios y troyanos, han coincidido que se les debe dar la atención debida para que se sientan incluidos dentro de la sociedad.
El nuevo gobierno pretende cambiar algunas estructuras económicas y sociales para llegar a ese bienestar deseado y alcanzar por lo menos parte de esa promesa incumplida por muchos gobernantes, nos lo viene anunciando y en el mensaje del nuevo gobernante ha hecho hincapié en estos aspectos, lo cual como dice el título de este post crea nuevas esperanzas y nuevas expectativas de parte de los ciudadanos y particularmente de los más necesitados.
Como ciudadanos debemos hacer seguimiento de estos ofrecimientos y promesas, llamado el control ciudadano del poder político, no asumir la posición de la democracia delegativa como nos dice Guillermo O’ Donnell , que es lo que sucede en la mayoría de los países latinoamericanos, donde los sufragantes una vez que han votado se olvidan de hacer el seguimiento de las ofertas formuladas durante la candidatura o de los anuncios presidenciales. Tanto la sociedad organizada como los ciudadanos en forma individual van adquiriendo mayor conciencia cívica del proceso político, de manera tal que se pueda lograr círculos virtuosos, ya sea a través de redes sociales o interactuando en foros,  logrando una mayor participación en la vida política del país.
Que estas nuevas expectativas de cambiar lo que se tiene que cambiar nos incite a tomar una acción proactiva en el quehacer político de nuestro país, no ser meros espectadores en temas que nos pueden afectar en nuestra vida diaria; esperemos que el nuevo gobierno cumpla con sus promesas.

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