domingo, 24 de abril de 2011

Qué podemos esperar del nuevo Congreso?

Me pareció aterrador que una periodista de Radio Capital, en un segmento político, dijera que para ser Congresista habría que prepararlos en cómo se manejaba en el Congreso las diferentes tareas, es como si dijera que para ser Ingeniero Civil debería enseñársele como hacer los papeleos para sacar una licencia municipal ó para ser abogado deberán enseñarle como son los trámites ante el Poder Judicial. Esta visión lamentablemente también la tienen centros de capacitación donde formulan cursos en función instrumental, les doy cursos sobre lo que posiblemente van a trabajar y no cursos que le permitan ver el árbol dentro del bosque, que aproximen al capacitado a reflexionar sobre el tipo de situaciones al que se verá sometido para tomar las mejores alternativas y las mejores decisiones, parafraseando a Max Weber, en un aprendizaje moderno, la persona tendría que tener “la capacidad humana para lidiar con los procesos cognitivos, culturales y morales de forma reflexiva”
El tema sobre el cual se estaba discutiendo en la radio era sobre lo que se esperaba de los nuevos congresistas y a través de respuestas de los oyentes daban sus criterios sobe la capacitación que deberían tener, dado que en mucho casos de ellos  son nuevos personajes que no tenían ningún tipo de experiencia de carácter público, otros decían que tienen que ser profesionales , otros experiencia previa y así por el estilo.
La Constitución es clara al respecto , en el Art. 90 dice:  “Para ser congresista se requiere ser peruano de nacimiento, haber cumplido veinticinco años y gozar del derecho de sufragio”, no existe otro requisito adicional, que ello pueda ser modificado, es materia de otra discusión; la fundamental característica que debiera tener un congresista es que sea demócrata, porque en ese juego va a participar, que sea tolerante, con capacidad de negociación, el respeto por los oponentes, sensibilidad social, la ética y moralidad que lo conciben como ejemplo de sus representados y haber tenido experiencia   en el sector público de preferencia ó en el privado con capacidad de gestión, de manera que los votantes conozcamos cuales han sido sus frutos en cuanto a la gestión que ha desempeñado y si esa gestión ha sido transparente, con rendición de cuentas y capacidad de convocatoria.(¿pido mucho?).
La periodista en cuestión decía como preparar a los Congresistas si no hay cursos al respecto. Si bien es cierto que no hay cursos como ser congresista, si hay diplomados y maestrías de gestión pública, gestión social, regulación de servicios públicos, medio ambiental, derechos humanos, proyectos de inversión, etc., que le van a permitir al futuro congresista tener una visión más amplia de la realidad nacional y su aporte va a estar mejor canalizado para proponer políticas públicas que atiendan las demandas más urgentes de los ciudadanos
¿Qué nos depara este Congreso? Es una pregunta válida que nos hacemos; a título personal no me hago ilusiones que vaya a ser mejor que el anterior, porque muchas de las personas que han sido elegidas, que a mi entender no tienen las características que he mencionado en párrafo anterior, y ojalá me equivoque; por lo menos por los que vote no salieron elegidos, y tú amigo, amiga, ¿por quién votaste? ¿estarán al alcance de tus expectativas?
En la medida que los partidos políticos no se institucionalicen y dejen de ser simples etiquetas para los comicios  electorales,  siempre habrán advenedizos, que mediante sus recursos económicos, histriónicos o mediáticos se lanzarán a la palestra a ver si les toca algo. Ello es producto de la misma sociedad donde no se le da la debida importancia a la revalorización  de las  instituciones, en este caso, a los partidos políticos.

viernes, 22 de abril de 2011

Elecciones: ¿Fiesta Cívica?

Los medios tanto televisivos, radiales y periodísticos suelen decir que las elecciones constituyen una fiesta cívica, lo que así debería ser, sin embargo…....
A diferencia del post del 8 de Octubre de 2010, donde narraba mi experiencia como personero en las elecciones municipales, esta vez me correspondió ser secretario de una mesa. La preparación a cargo de la ONPE fue buena, donde no quedaron dudas aparentemente sobre el desarrollo del evento.
Para comenzar los miembros de mesa son citados a las 7.30 am, algunos muy puntuales estaban en sus mesas, no muy usual, pero ahí estaban; en mi mesa faltaba una persona titular, había un suplente, el que no tuvo mayor reparo en quedarse si no llegaba el tercer miembro titular, el cual llegó a las 8.10 am, es el momento que recién se solicita la ruma de formularios al delegado de la ONPE. Entonces, ¿para que citan a votar a partir de las 8 a.m. a los ciudadanos?, si el tiempo mínimo para comprobar todos los documentos e instalar la mesa es de una hora aproximadamente, experiencia ya vivida en el proceso anterior. Como es de suponer ya había personas que habían llegado a las 8 am para disponerse a votar, y las mesas en el mejor de los casos comenzaron a funcionar a partir de las 9 am, con el consiguiente malestar de los que llegan temprano.
Si en la anterior oportunidad vi lo  enardecida que estaban las personas porque algunas mesas se demoraban en instalarse, esta vez me quedé atónito con la maledicencia, inconformidad, insolencia con que vienen a votar algunos. Reclamos airados de toda índole, lentitud en la instalación de la mesa, lentitud en votar de personas mayores, que demoraban en la cámara secreta, reclamaban que los apurásemos, personas que no querían manchar su dedo con tinte indeleble, hacían casi un escándalo, que eso ya no estaba permitido, otras entraban con violencia que arrancaban la cedula del presidente de la mano porque estaban apurados y un gran sector se quejaba por la preferencia que se da a las personas con discapacidad. ¿Dónde está entonces la fiesta cívica? si un grueso sector de los votantes vienen malhumorados, obligados, irrespetuosos; pensé cándidamente en ver en un concurrente  algún gesto de reconocimiento por una labor de 15 horas seguidas de los miembros de mesa, si lo hubieron fueron las excepciones.
Hay varios tipos de votantes, tanto para varones como para damas, el “ilustrado”, que sabe lo que tiene que hacer y muestra su enojo cuando se le van dando las indicaciones para la votación, el “apurado” que hace todo tan rápido que se olvida su DNI, el “primerizo”, que realmente no lo es, pero para esa persona, votar es como si lo hiciera la primera vez;  el “conchudo”, que va con el nieto prestado para no hacer cola y pase en forma preferencial; esta vez fue una pareja que votaban en la misma mesa; o el que va con bastón haciendo que cojea; el “extranjero”, que se molesta cuando se pronuncia mal su apellido; el “renegón” que no quiere que le manchen el dedo con tinta indeleble y podría seguir enumerando otros.
Posiblemente no haya tenido buena suerte, pero esa ha sido mi percepción, espero que otros ciudadanos si hayan disfrutado de la “fiesta cívica”.