Solo falta pocos días para que termine el suplicio de algunos distritos de Lima que se encuentran abandonados a su suerte, habida cuenta que el Alcalde actual en función no ha salido favorecido en las urnas , reelegido; los casos más emblemáticos han sido los del Rímac y San Juan de Miraflores, que han dejado de hacer limpieza en sus calles, léase recoger basura, causando contaminación en la salubridad de los vecinos, así como el hecho de dejar obras públicas inconclusas por las que no demuestran el menor interés, causando serios trastornos en el tránsito de vehículos y peatones; otros casos son Santiago de Surco, Miraflores y Surquillo, donde el ritmo frenético de trabajo hacia la comunidad ha bajado ostensiblemente, siendo el despido de personal, otro de los efectos de la pérdida inevitable del poder municipal.
Lo interesante del tema es que en la Ley Orgánica de Municipalidades no dice nada al respecto, nadie se imaginó al promulgar dicha Ley que un alcalde no reelegido iba a abandonar sus funciones más importantes de su ciudad, particularmente enojado por no haber recibido el respaldo de la población para su reelección. ¿Es que en todo debemos protegernos y cubrirnos de leyes para que no sucedan estas inverosímiles actitudes? Sabemos demás, que las leyes de por sí en un país como el nuestro no son garantía que las disposiciones se cumplan.
¿Habremos elegido bien a nuestro próximo alcalde o alcaldesa? ¿Tenemos los ciudadanos un voto informado? O votamos por pura simpatía o antipatía, ó porque nos conviene, porque nos puede ligar alguna colocación o algunos dividendos?
La información de las personas es fundamental para elegir bien, toda vez que ella permite aumentar la competencia y entendimiento de los individuos, para realizar una opción dentro del menú que se le presenta. De ahí que la educación del ciudadano debería ser permanente, dado que el entorno político es cambiante, y en el caso del gobierno local cada vez más se ha complejizado la función del burgomaestre, por las nuevas responsabilidades que ha asumido y sigue asumiendo, como la seguridad ciudadana y la educación, por citar algunas.
¿Aprenderemos la lección, para no elegir alcaldes que tiren la toalla antes que acaben su mandato?

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