lunes, 13 de diciembre de 2010

Las Alianzas y los Independientes

¿Son buenas las alianzas de los partidos políticos? Me causó sorpresa hace algunos días al escuchar en algunas radios, donde hacen participar a la gente en forma directa, que en su mayoría no estaban de acuerdo con la alianza de partidos, cuando se hablaba de la frustrada alianza entre el APRA y PPC, gran parte de los opinantes decían que era más que nada para conseguir curules, que se vayan y nombraban a conocidos representantes que han estado en varios períodos congresales. Y digo sorpresa cuando lo que siempre se ha deseado es tener pocos partidos, para que haya poca fragmentación electoral y haya una mejor gobernabilidad por parte de la alianza o coalición gobernante. Ejemplos a la vista, la Concertación de partidos por la democracia en Chile , que aglutinó a un grupo de partidos de izquierda y el Pacto de la Moncloa en España, que fue una concertación entre la mayoría de partidos para la transición del gobierno dictatorial de Franco a la muerte de éste, ambos compromisos durante años han sustentando políticas coherentes que han podido desarrollar a esos países tanto económica como socialmente.
Es bueno que haya pocos partidos, como es en la mayoría de países medianamente desarrollados,  y esto se está materializando a través de coaliciones o alianzas, que incluyan también a los movimientos regionales y locales, para que los partidos limeños alcancen representación nacional, pareciera que se está madurando  políticamente, aunque sea un poco, a diferencia de la última elección general donde hubo alrededor de 20 candidatos.
Por otro lado a diferencia de los países desarrollados, el cambio de los congresistas en las elecciones es del 20 a 30 %, lo que marca permanencia y conocimiento del proceso político en el legislativo,  mientras que en nuestro país sucede lo inverso, del 70 al 80% son removidos, ello debido a la mala gestión realizada y la  poca representatividad que han tenido durante su estadía en el Congreso, o también porque aparecen nuevas opciones que ofrecen el oro y el moro para ser elegidos, y después como dicen los norteños “pa quien te vello”, es decir no se acuerdan de ti. ¿Has tratado de tomar contacto con el último congresista por quien votaste en las elecciones pasadas?  
Escucho también en la radio la preferencia por políticos” independientes”, como si los independientes son la buena cara de los políticos alejados de los partidos políticos tradicionales. ¿Independiente de qué? ¿De los partidos políticos?. Entiendo que los electores están cansados de los partidos políticos que no encarnan sus intereses y desean caras nuevas, pero, ¿independientes?.  Y este es un problema de los mismos partidos políticos, que no cambian sus cuadros, porque no practican una verdadera democracia al interior de los mismos. Un independiente si sale elegido, ¿quién lo sustenta?, ¿a quién recurre?, normalmente a los poderes fácticos. Y lo más importante ¿a quién le rinde cuenta en caso fracase su gobierno? El independiente al no comulgar con una línea política, puede hacer lo que le parece, por lo general es pragmático, primero hace y luego comunica. ¿Les recuerda a alguien? Este es un sobrenombre que muchos políticos usan como estrategia de posicionamiento. Para algunos políticos como Herbert Mújica, “los analfabetos políticos, los tecnócratas y los independientes son parte de la misma sinfonía, que la república sufre desde que se inició como tal”.
También podríamos decir que hay excepciones, la excepción hace la regla. Si queremos una democracia fortalecida, debemos tener buenos partidos políticos, que permitan la movilidad de sus cuadros en las distintas dirigencias y no creen o fomenten la figura del independiente.

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