viernes, 20 de mayo de 2016

Elección frustrada del Defensor del Pueblo



Una  vez más el Congreso no permite la elección del Defensor de Pueblo, artífice importante dentro de un sistema democrático, que canaliza y pone en evidencia las arbitrariedades que pudiera cometer el Ejecutivo contra los ciudadanos. 

En un régimen democrático, la Defensoría del Pueblo  constituye parte de los pesos y contrapesos en la primacía de los poderes políticos y forma parte del accountability horizontal de una poliarquía (democracia política), tales como la contraloría o fiscalía. Este control establece la existencia de agencias estatales que tienen autoridad legal y están fácticamente dispuestas y capacitadas para emprender acciones contra actos u omisiones de otros  a agencias del Estado[1].

Desde hace 5 años  el Congreso no se pone de acuerdo para elegir al Defensor del Pueblo; el que ejerce actualmente el cargo, el Sr. Eduardo Luna Vega, lo viene haciendo de manera interina. Esta desidia es una pauta de lo que significa para la clase política la importancia de esta nominación, toda vez que muchas veces es un personaje incómodo para los poderes del Estado. En una sociedad como la nuestra donde existe frecuentes transgresiones sustentadas en el poder político, en las influencias y la arbitrariedad, es necesario que exista este cargo en forma oficial que vele la buena administración pública en favor de los ciudadanos

Como lo menciona la página Web de La Defensoría del Pueblo, “es  un colaborador crítico del Estado que actúa, con autonomía, respecto de cualquier poder público o privado, en nombre del bien común y en defensa de los derechos de la ciudadanía. En razón de ello, ejerce su mandato con objetividad, profesionalismo y responsabilidad, nunca por oposición arbitraria o injustificada frente al Estado”[2].

De acuerdo a la Constitución el Congreso tiene la obligación de elegir al Defensor del Pueblo con el voto de los dos tercios de su número legal. Lo que habría que  preguntarse es que si esta situación es una incapacidad del Congreso, una falta de interés del mismo o un simple cálculo político, como suele suceder.



[1][1][1] O´DONELL Guillermo. Accountability Horizontal. Revista Agora No 8 del Kellogg Institute for International Studies University of Notre Dame.
[2] www.defensoria.gob.pe

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