Aunque un poco retrasado en relación al evento que menciono, la computadora a veces juega malas pasadas. Siempre las buenas ideas hay que tomarlas y que mejor que este afiche publicado por el Instituto de Democracia y de Derechos Humanos de la PUCP, cuyo título es “Los Invisibles”, en alusión a un evento que tuvieron del 12 al 16 de Setiembre.
En todas las sociedades hay “invisibles”, en el extranjero, son por lo general los indocumentados, que todos saben que existen, pero como son fuente de trabajo, en la mayoría de los casos para trabajos menores, que no requieren mucha destreza y que los oriundos no desean hacerlos. Son “invisibles” en la medida que no hagan olas, cumplan las leyes y se adecuen a la forma de vida del país donde están trabajando. Pero cuando cometen alguna falta o delito se hacen visibles y por lo general son deportados
En nuestro país los invisibles abundan tanto que ya no son tan invisibles, pero lo son en la medida que existen en la problemática diaria del país, o por lo menos no se ve una solución de visibilizarlos por lo menos a mediano plazo. Tales son los personajes que aparecen en la parte superior, la clásica empleada doméstica, el minusválido que combatió a los subversivos y que no es atendido en sus demandas, le ofrecieron, casa, pensión, tratamiento médico, etc., etc., la persona de la tercera edad con dificultades motrices, la vendedora ambulante que sale a la calle con sus críos, los gays, el preso encarcelado y aún no condenado, los indígenas de la selva y sierra que son ninguneados y los niños que venden golosinas y hacen acrobacias en las intersecciones vehiculares. A todos ellos los invisibilizamos, los vemos físicamente, pero no los sentimos, porque no es nuestro problema, suficiente con los que tenemos y los políticos muy poco o casi nada se ocupan de ellos, porque son minorías, no dan votos. Pareciera que va a pasar todavía mucha agua bajo el puente para visibilizar sus problemas, su falta de atención, su hándicap frente al resto de la sociedad, ya que por lo general sufren de indiferencia, incomprensión, aislamiento y muchas veces repulsa por parte del establishment.
Solo por citar algunos casos, se ha publicado últimamente es que solo el 4% de los minusválidos tienen atención de salud formal, de los presos solo están condenados el 30% aproximadamente, el resto espera sentencia
Esperemos que con la nueva política de inclusión social iniciada por este gobierno, podamos visibilizar y dar solución por lo menos en parte a los diferentes problemas y vicisitudes que agobian a este sector de nuestra sociedad y no es problema solo del gobierno sino también de la sociedad como un tema de cultura cívica, en la dimensión de solidaridad de ser ciudadano .

Muy estimado don César Huertas, lo dicho es muy cierto y basta con viajar al Perú profundo para darse cuenta de lo frágil que resulta la población ante las acciones de proselitismo ideológico que realizan grupos de poder en provecho de sus propios intereses.
ResponderEliminarResulta necesaria inicialmente la presencia del Estado, para luego pensar en políticas inclusivas sostenibles.
Sin embargo se entiende equivocadamente la presencia del Estado como la colocación de un puesto policial, una posta médica y una autoridad delegada, pero lo que la población requiere son medios de comunicación, integración cultural (desde el idiomoa, hasta la religión) y ofrecerle al poblador alejado oportunidades de desarrollo comunitario, dentro de un contexto de Política Nacional, que le asegure una sostenibilidad de lo ofrecido aún luego de un cambio de gobierno, a través de verdaderos OBJETIVOS POLÍTICOS NACIONALES.
Dentro de estos términos hemos avanzado muy poco, pero existen muestras de interés por parte del actual gobierno por mejorar estas carencias de nuestra sociedad.
Saludos cordiales
Luis Zevallos