Por: César Huertas
Nos hemos sentidos removidos por los últimos acontecimientos de nuestro país, todo pasa muy rápido. El golpe de Estado de Castillo apenas duró unas horas, gracias a la reacción de las instituciones democráticas del Estado y de las FFAA, situación que supuso la sucesión constitucional de la presidencia.
Pero esta solución
a la crisis política enervó a los allegados de Castillo, que se manifestaron en
contra; por otro lado, es bueno recordar que los índices de las encuestas poco antes del golpe
estaban: rechazo al Congreso: 90%, rechazo a Castillo: 76%, aproximadamente.
Como todos sabemos son resultados que el Congreso los ha ganado a pulso por las
impopulares medidas que favorecían a intereses particulares, incloyendo los del ejecutivo.
En el momento de votar en el Congreso para la vacancia de Castillo, lo cual fue pertinente y plenamente justificado debido a su acción delictiva in fraganti del expresidente, y siendo aprobada, surge un festejo por parte de gran parte de sus miembros, tomándose fotos divulgándose toda esta euforia al público en general. Esta situación no fue del agrado del 24% que aprobaban la presidencia de Castillo y de los que estiman que el Congreso había sido parte de esta ingobernabilidad y que no legisló en provecho de las grandes mayorías.
Iniciadas las protestas, la presidenta convocó a los partidos políticos para coordinar y determinar que respuestas se deberían dar sobre estas explosiones sociales. Lamentablemente no concurrieron todos, como es el caso de Renovación Popular, impidiendo una unidad política frente a las agresiones que se veían venir así como programar un futuro para este gobierno de transición.
Se suscitan las
marchas y luego la violencia que aparece en diferentes partes del país, con
lamentables muertes. Es cierto que hay gente azuzadora, como Bermejo, Betsy Chavez y otros, además
pareciera que hay una organización detrás de ellas, pero creo que no debiera
generalizarse que todos los revoltosos son terroristas, como dicen algunas
redes, o llamarlos ignorantes, como dijo un congresista de Renovación Popular. Es como echar gasolina
al fuego que se trata de apagar. ¿Quiénes pierden con la salida de Castillo?, el Movadef, el sindicato de profesores de FENATE, los prefectos y subprefectos que han sido subrogados, ellos también son parte del enconamiento contra el nuevo gobierno y el Congreso y son parte de estos movimientos.
Siempre estos problemas se ven desde una visión limeña, esa población, a quienes no le llega los servicios básicos y que poco tiene que perder, desean que el Congreso también se vaya, no solamente el gobierno, por lo que pide adelanto de elecciones. Éstas no podrían llevarse a cabo hasta el 2014. Hay un calendario en las instituciones electorales, que no permite acortar las fechas (como lo ha mencionado FernandoTuesta).
En principio, para que se de el adelanto de elecciones tiene que haber una modificación de la Constitución que debe ser aprobada por el Congreso en dos sesiones ordinarias (que se realizarán durante el 2023), así mismo previamente debería haber modificaciones en la Constitución con respecto a la reforma del proceso electoral. Una vez realizadas, tanto la reforma política como la reforma de la Constitución, adelantando elecciones generales y estableciendo nuevos parámetros para ellas, recién la mandataria convocaría a elecciones.
Como podemos
apreciar, todo el proceso de reforma esta en manos del Congreso, depende de su
capacidad de gestionar y acordar las reformas entre sus miembros y la voluntad
que tengan para hacerlo. Mientras tanto sigue el vandalismo con la quema de edificios públicos en diferentes partes del país y parte de las carreteras principales se hallan bloqueadas
¿Será mas consciente el poder legislativo ante la dramática cincunstancia en la que estamos?

Veo en el proceder de la mandataria, a una persona temerosa de emitir sus decisiones, con expresiones públicas lastimeras que rayan en lo plañidero. Cuando se dieron los primeros brotes violentos, debió inmediatamente emitir un estado de emergencia y seguir las directivas propias de los que si conocen el tema, dígase el CCFFAA, sin embargo, comenzó a jugar para ambos bandos, situación que permitió la algarada violentista con el lógico resultado que hoy vemos. Si bien es cierto se le prodiga respeto a la FA en las zonas donde ejercen su acción, no deja de ser cierto que, las organizaciones subversivas que dirigen estas asonadas terroristas, son las mismas que décadas atrás dejaron un país destruido. Se permitirá que estos vándalos sigan desangrando el país? o se tomarán medidas definitivas para vencerlos, ahora sí en el campo político.
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